SALVADOR ALONSO Y CALOCA
VICEPRESIDENTE DE PLANEAMIENTO CONSAR - CONSEJO
NACIONAL DEL SISTEMA DE AHORRO PARA EL RETIRO (MEXICO)
REVISIÓN A LOS SISTEMAS
PREVISIONALES MEXICANOS
No podría en esta ocasión iniciar el uso de la palabra, sin antes hacer
dos reconocimientos que me resultan obligados: el primero de ellos, para don
Flavio Machicado, quien ha elaborado estupendamente la temática de este evento y
le ha dado una coordinación logística muy fluida, cuya participación será
memorable para cada uno de los que hemos podido asistir, inclusive viajando a
varios miles de kilómetros a este importantísimo evento. El otro reconocimiento
que quisiera hacer es al pueblo boliviano, la calidez de su trato, la hospitalidad con
la que nos han acogido, sin duda harán que este evento sea memoranble
para todos los que hemos asistido y podnrán, como ya es de todos conocido,
muy en alta la calidad y calidez humana. A ellos mi reconcimiento y mi gratitud.
Se me ha pedido que hable brevemente de un tema que resulta
trascendental para la vida económica, política y social de mi país: la revisión a los
sistemas previsionales, de cuya naturaleza y funcionamiento depende el bienestar
social y económico de una base muy importante de la población de mexicanos.
Quisiera empezar haciendo una pequeña reseña de las reformas realizadas
a estos sistemas en mi país, y concluir compartiendo con ustedes algunas de
las importantes responsabilidades, que con otras autoridades financieras,
hemos tenido que enfrentar a partir de esta reforma.
En 1997, en medio de una severa crisis económica, el Instituto Mexicano del Seguro Social, institución garante y responsable de la prestación de servicios de seguridad social a los trabajadores empleados por un patrón privado de mi país, se encontraban en un severo desajuste financiero. Nuestra población, como sucede en varias partes del mundo, ha tendido a contar con una esperanza de vida mayor, con tasas de efectividad menores, que han hecho que las contribuciones a los fondos colectivos de capitalización para la pensión social se degradaran sencillamente, teníamos menos contribuyentes, más jubilados, que a su vez, vivían más años. Adicionalmente a esto, la caída del poder adquisitivo del ahorro de los trabajadores, adelgazó el potencial financiero de las reservas adquiridas. Se profundizaron agudas asimetrías en la prestación de servicios y el problema de sustentabilidad financiera para la jubilación social se degradó de manera dramática.
Mirando hacia el sur, mi país encontró soluciones importantes a esta
problemática en la experiencia chilena, en la experiencia peruana, en la experiencia
argentina y, por qué no decirlo también, en la experiencia boliviana. Decidimos
transformar los sistemas de seguridad social, de sistemas de capitalización colectiva
a sistemas de capitalización individual. Esta decisión, no obstante, da
viabilidad financiera a los programas de seguridad social, implica esfuerzos
muy importantes para la economía, para sus autoridades y para los agentes
que en él participaban.
En primer lugar, después de tres años de haber hecho esta reforma
podemos dar cuenta de que en mi país, 16 millones y medio de personas cuentan ya
con una cuenta individual. Déjenme decirles que 14 millones de ellos, nunca
habían tenido una cuenta en el sistema financiero. De estos 14 millones de
trabajadores, la mayoría de ellos, si querían participar en los circuitos formales
de intermediación financiera, requerían hacer aportes por determinados
montos, permanecer en el sistema determinado periodo de tiempo y obtener, a
cambio de este esfuerzo, tasas de rentabilidad negativas.
Actualmente, el sistema de pensiones paga tasas de rentabilidad anual
superiores al 14% real, y en los tres años ofrece una rentabilidad histórica real superior
al 11%. La industria de seguros, instituciones que generalmente no
prestaban servicios a la mayor parte de nuestra población por no tener la cultura
financiera o previsional para usar sus servicios y por otro lado, también por carecer
de los recursos económicos para contratarlos, se vieron de pronto
participando en una industria que les genera 250 mil clientes al año. Del valor de los
activos administrados por las instituciones de seguro, el 40% tiene que ver con
la previsión social.
La transformación que ha dado el sistema de pensiones al espectro social y económico de mi país ha sido muy importante. Hoy, estos trabajadores que ahorraban a tasas negativas, pueden participar del beneficio del crecimiento económico y con sus ahorros pueden cambiar estructuralmente las fuentes de financiamiento para el desarrollo, que tradicionalmente en mi país eran externas, hacia una base más importante y vigorosa de ahorro interno. Si en tres años hemos acumulado el 7.5% del Producto Interno Bruto, el potencial a alcanzar en el mediano y largo plazo será mucho más importante.
Otro problema estructural de los mercados financieros mexicanos era
la diferencia ostensible y a veces obscena que existía entre las tasas activas
y pasivas de intermediación bancaria. El problema estructural que
enfrentaban los participantes en los segmentos bancarios era intermediar ahorro,
que mantenía promedios de permanencia en los circuitos financieros de 18
meses, que cuando habían proyectos de inversión que requerían maduración de
15 años, como aquellos casos en los que hablamos de carreteras, hospitales
o infraestructura en general. Por primera vez, este 7.5% del Producto
Interno Bruto ofrece alternativas viables para atender este tipo de proyectos.
Del total de ahorro disponible a largo plazo en el país, hoy, el 80% lo provee
el fondo de pensiones. El papel de Estado detrás de estos resultados que
parecen halagadores tiene una naturaleza más compleja. No se trata de supervisar
a intermediarios que manejan ahorro voluntario y agentes económicos; se
trata ahora de garantizar a los trabajadores que aportan ahorro obligatorio. Es
una diferencia nada sutil, tenemos que supervisar el ahorro de millones de
mexicanos que han puesto su futuro en manos de intermediarios que deben
ser supervisados y regulados por el gobierno federal.
La discusión alrededor de la forma de regular los sistemas previsionales,
los sistemas de seguridad social, han utilizado dos brazos muy importantes en
su ejecución. Por un lado la base regulatoria clásica, en la que existen normas
de diferente nivel, todas ellas de observancia general que tiene una estricta y
aguda supervisión. Por otro, el brazo basado en la auto-regulación. El sistema
de pensiones ha permitido incorporar figuras de carácter autoregulatorio
muy importantes. Se ha incorporado al interior de los consejos de las
administradoras, con una exigencia de ley de contar con 40% de consejeros independientes.
Estos consejeros independientes son patrocinados por asociaciones
laborales, por universidades o por organizaciones civiles. Estos consejeros
independientes no pueden tener ningún nexo patrimonial con los propietarios de
las administradoras. Otra figura importante dentro de la autoregulación del
sistema de pensiones ha sido el contralor normativo, conocido en la cultura
sajona como Complier Officer.
Este contralor normativo, es el responsable de armar y supervisar reglas que permitan a los participantes de los sistemas de retiro de Europa, resolver problemas típicos como los conflictos de interés, como el manejo confidencial de información, como el de decisiones de inversión, como el de prestación oportuna de beneficios. Los contralores normativos son entonces una figura autoregulatoria muy oportuna en el sistema de pensiones mexicano.
Déjenme decirles, que actualmente el sistema de pensiones cuenta con
órdenes normativas de aproximadamente 75 cuerpos de reglas. La parte
autoregulatoria a la fecha ha generado 42 reglas de carácter autoregulatorio. La
experiencia internacional, vivida a través de mercados como el NASDAQ en Estados
Unidos, nos da cuenta del potencial de la autoregulación y de la valía de su
ejecución correcta.
Se trata de figuras que existen en industrias de pantalón largo, que permite
a sus participantes ponerse estándares de calidad altos y acompañar en
esta responsabilidad, a la cual se nos convocaba en la mañana a todos los
participantes de la sociedad, a tomar nuestro rol específico, cumplir con
responsabilidades que permitan a nuestros clientes, contar con altos estándares de servicio,
altos estándares de calidad operativa.
Detrás de estas figuras autoregulatorias ha sido preciso
convocar permanentemente a un grupo de expertos. Al interior de los órganos
de gobierno, de la comisión nacional de los sistemas de ahorro para el
retiro, participan activamente representantes del sector privado, representantes
del sector obrero, representantes del sector gubernamental, una junta de
gobierno que es el órgano máximo de esta comisión.
Desde el órgano máximo de la Comisión Nacional de los Sistemas de
Ahorro para el Retiro, los diferentes sectores participantes de la seguridad social,
tienen voz y voto. Pueden determinar la orientación y las características de las
reglas que rigen el sistema de pensiones.
Los esfuerzos de coordinación con otras autoridades no han sido menores.
Por ejemplo en materia de valuación, valuación de activos financieros
implica un esfuerzo fundamental porque no podía ser que un activo en un mismo
tipo, tenga un precio menor en el portafolio de un trabajador que en el
portafolio de una tesorería. Sería muy difícil desde el punto de vista público poder
explicar esta diferenciación que puede afectar el patrimonio de los trabajadores.
Las labores de coordinación, el impacto en los sistemas financieros, las
novedosas figuras que han sido incorporadas en los sistemas previsionales del tipo
de mexicano, hablan hoy de una nueva perspectiva y una nueva alternativa
de intermediación para los sistemas financieros de nuestros países.
Sé que este país cuenta también con un sistema de capitalización individual,
sé que hay una enorme responsabilidad que ha sido atendida por las
autoridades competentes en la materia. Estamos de hecho, convocados en el mes
de noviembre por la Superintendencia de Valores, Pensiones y Seguros a un
evento sobre seguridad social y capitalización individual en este país, al cual
estaremos orgullosos de asistir.
No puedo dejar este micrófono sin antes reiterar mi agradecimiento por
el trato que he recibido de los hermanos bolivianos. Les llevaremos siempre
en un recuerdo muy especial y dejaremos estas ideas como un intento sencillo
de aportar algo a la importante trascendencia del esfuerzo al que nos
convoca este seminario, y de corresponder de manera sencilla a la enorme
hospitalidad y calidez con la que nos han distinguido.

SALVADOR ALONSO Y CALOCA
VICEPRESIDENTE DE PLANEAMIENTO CONSAR - CONSEJO NACIONAL DEL SISTEMA DE AHORRO PARA EL RETIRO (MEXICO)