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VICENTE BENGOA
SUPERINTENDENTE DE BANCOS
(REPUBLICA DOMINICANA)

VICENTE BENGOA

SUPERINTENDENTE DE BANCOS
(REPUBLICA DOMINICANA)


EL PROBLEMA DE LA SUPERVISION
BANCARIAY LA CRISIS

Como mis colegas, hablaré sobre el problema de la Supervisión Bancaria y la crisis. Cuando fui designado Superintendente de Bancos, en agosto de 1997, encontré que había catorce bancos, de los cuales doce eran nacionales y dos extranjeros, con la característica que alrededor del 90% del mercado financiero era captado por los bancos nacionales y apenas el 10% por los bancos extranjeros. De esos doce bancos nacionales, uno era estatal y once eran privados. Entre ellos, el Banco del Estado en ese momento era el banco más grande. Actualmente un banco privado es el principal del país.

Además de estos catorce bancos, había una cantidad importante de otras instituciones, sobre todo, una gran proliferación de pequeñas unidades financieras que siempre han constituido un dolor de cabeza para el Superintendente de Bancos.

Desde el punto de vista de la supervisión, los casos de Argentina o de Chile donde no hay financieras, el Supervisor tiene que fiscalizar un número reducido de bancos, de los cuales la mitad, o más de la mitad, son extranjeros. Esto genera una ventaja para el Supervisor porque coexiste la supervisión del país de la casa matriz y la supervisión que realiza al país anfitrión. En el caso de la República Dominicana, eso no ocurre y la función de Supervisor es más compleja.

En la actualidad, en la segunda ciudad de importancia de República Dominicana, se han creado dos bancos múltiples, adicionales a los catorce que había. Pero como un banco se ha fusionado con otro, el número de bancos sólo ha crecido de catorce a quince bancos. Asimismo, hay dieciséis bancos de desarrollo, dieciocho asociaciones de ahorro y préstamos, un banco hipotecario, cinco entidades estatales que tienen que ser supervisados por la Superintendencia de Bancos, entre los cuales está el Banco Agrícola, con iguales problemas que el caso boliviano, que además de ser un dolor de cabeza, se ha convertido en un barril sin fondo.

Por otra parte, aún quedan en el país ciento diez financieras operando. Cuando la Lic. Rossanna Ruiz, representante del Banco Central de la República Dominicana, decía que en el país había ciento setenta y una entidades financieras supervisadas, a esas hay que agregar noventa y cinco agentes de cambio, lo que determina que sean doscientas setenta y seis entidades a supervisar por parte del Superintendencia de Bancos.

Los agentes de cambio no captan recursos del público, sin embargo son supervisados por el problema de lavado de dinero, principalmente del narcotráfico. Sobre este particular la Superintendencia tiene una Unidad de Inteligencia Financiera, la cual se ocupa, junto con inspectores especializados en la materia, de supervisar a los agentes de cambio.

Hay un número considerable de dominicanos residentes en los Estados Unidos. Se estima que estos envían entre 1.200 y 1.600 millones de dólares anuales al país, induciendo a pensar erróneamente que parte de ese dinero proviene del narcotráfico, por lo que se ha visto por conveniente que esas entidades sean supervisadas y el organismo más adecuado para esto es la Superintendencia. De manera que sin ser instituciones que captan, esas entidades son supervisadas por la Superintendencia de Bancos.

Ahora voy a entrar al meollo del tema de la crisis. La verdad es que en la vida, como en todas las manifestaciones humanas, no todo es absolutamente negativo. Es curioso, resulta que los países toman medidas en medio de la crisis, quizás por eso alguien dijo que de las grandes crisis salen las grandes soluciones. Nos hemos acostumbrado a que llegue una crisis para tomar medidas. Creo que debemos cambiar de actitud. Es en los períodos de bonanza económica cuando debemos tomar las medidas preventivas. La historia nos ha enseñado, que el sistema de mercado es un sistema cíclico, hay períodos de alza y hay períodos de baja, si eso es así, entonces tratemos de anticiparnos a los hechos, y precisamente eso es lo que no hacemos.

La representante del Banco Central, en una exposición muy clara, sintética y didáctica, explicó los niveles de crecimiento que ha tenido la República Dominicana en los últimos cuatro años. El país creció en promedio 7.8%, cada año el crecimiento fue superior al 7%, pero si se combina ese crecimiento con los niveles de inflación promedio, que fue de 6.3%, resultaría un 14%. El crédito debió haberse expandido hasta ese límite.

Sin embargo, ¿qué ha ocurrido en los últimos años en la República Dominicana? Que la expansión del crédito bancario en ese mismo período fue de 27.3% y en el año 1997 el crecimiento fue superior al 30%. Para un supervisor bancario eso es preocupante, no es que va a haber una crisis, pero llama la atención que si se suma la inflación más el crecimiento y luego lo compara con la expansión del crédito, evidentemente que hay una desproporción que debemos prestarle atención.

Debido a esa situación, nos juntamos con las autoridades del Banco Central a comienzos del año pasado y decidimos contratar los servicios de Aristóbulo de Juan, porque en el año 1989, como bien explicaba la representante del Banco Central, se dio en la República Dominicana una inflación de más de un 100%, lo cual no tenía precedente en la historia económica del país y por lo tanto, las instituciones y psicológicamente la población, no estaban preparadas para un nivel de inflación de esa naturaleza.

Cuando oímos hablar de un 3,000% ó 5,000% de inflación nos parece un sueño. Para la República Dominicana la situación descrita creó una crisis, quebraron varios bancos comerciales y otras instituciones financieras. Como es natural, al presentarse la crisis surgieron las voces que clamaban soluciones, y en un corto período, casi como un milagro, los dominicanos llegamos a formular un pacto de entendimiento. Como se ve, la crisis tuvo un elemento positivo, unió a los dominicanos y se estableció un pacto que permitió la elaboración de un programa de reformas que se inició, en el caso del sector financiero, con la aprobación de las Normas Prudenciales en diciembre de 1992 y de las Normas Bancarias en junio de 1993.

Esas normas se establecieron por resoluciones de la Junta Monetaria, que es el Organismo regulador del sistema financiero en nuestro país. La Superintendencia de Bancos es el órgano supervisor. Aquí voy a hacer un paréntesis antes de continuar. La Superintendencia de Bancos tiene autonomía presupuestaria. El Superintendente nombra el personal, recibe sus ingresos a través del cobro de una cuota equivalente a un 1/6 del 1% de los activos de los bancos, y como estos activos han crecido mucho en este período de auge, tiene un presupuesto bastante holgado, con superávit en estos momentos. En ese sentido tiene cierta autonomía, pero tiene un problema, y es que tanto al Gobernador del Banco Central, como al Superintendente de Bancos los nombra el Poder Ejecutivo y en cualquier momento los puede destituir, no son inamovibles y eso obviamente limita mucho la función propiamente dicha, tanto al Banco Central como a la Superintendencia de Bancos.

Desde ese punto de vista, aún cuando se está discutiendo la famosa Ley Monetaria, que nosotros llamamos Código Monetario, donde se establece la inamovilidad, el Congreso, que es mayoritariamente de la oposición, dijo que había que esperar hasta el próximo gobierno para ser aprobada.

Cerrado el paréntesis, seguimos explicando en el sentido que yo señalaba anteriormente. Algunos podrían preguntar ¿si hay niveles de crecimiento tan excelentes, para qué contratar a Aristóbulo de Juan? Si todo está bien, si los bancos nunca habían tenido los niveles de beneficio que han tenido ahora, si la política de beneficio de los bancos ha sido sumamente prudente, donde la mayoría lo que ha hecho es capitalizar los dividendos y no distribuírselo. Sin embargo, en los bancos, en el sistema financiero influyen elementos de la economía que van más allá de la supervisión bancaria.

Ejemplo, en la República Dominicana ahora hay un problema serio, el petróleo está a 32 dólares y la tendencia es que suba o que se mantenga en esos niveles. Para la República Dominicana eso es gravísimo, ya que no produce petróleo y se estableció un mecanismo, por el cuál el precio de los derivados del petróleo se subió por encima de los costos y de los beneficios que tienen las intermediarias y las distribuidoras. A eso se le llama "Diferencial", que sirve para desmonetizar cuando el Banco Central paga la deuda externa. Resulta que al subir el petróleo, por razones políticas, en medio de un proceso electoral, incluso por la actitud de la oposición, el gobierno no subió el precio del petróleo y el Diferencial prácticamente ha desaparecido, lo que se ha traducido en un problema sumamente serio.

Otro elemento que se presenta es el relacionado con los incrementos de los intereses en los Estados Unidos, lo cual repercute negativamente en la economía dominicana. Un tercer elemento es que así como la economía de la República Dominicana y de los países latinoamericanos es cíclica, también lo es la economía norteamericana. El ciclo de auge de la economía norteamericana ha sido el más largo desde la Segunda Guerra Mundial y obviamente que ese ciclo está llegando a su fin y eso va a influir en nuestro país. Entonces un Supervisor bancario tiene que estar pendiente de estos indicadores, tiene que ver eso en perspectiva, no puede quedarse en el nivel de análisis de los índices de solvencia y de riesgo, porque de repente puede que todo eso esté perfectamente bien, pero pueden haber elementos exógenos que trastornen todo el sistema financiero.

Quiero insistir, la crisis no solamente tiene que verse en el momento en que se presenta, sino hay que preverla y ese es el mensaje que yo quiero dejarles hoy. Para terminar quiero reiterarle lo bien que me siento con todos ustedes y lo mucho que he disfrutado de juntarme con mis amigos bolivianos.  

        

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