
CLAUDIO M. DE ROSA
DIRECTOR EJECUTIVO DE ABANSA
(EL SALVADOR)
CLAUDIO M. DE ROSA
DIRECTOR EJECUTIVO DE ABANSA
(EL SALVADOR)
EL CASO DE CENTROAMÉRICA
REGULACIÓN FINANCIERA Y VISIÓN DE LOS
REGULADOS EN EL SALVADOR
En esta oportunidad, nuestro tema central gira en torno a la regulación
financiera y la visión de los regulados. Al respecto, permítanme presentarles el caso
de Centroamérica frente al desafío de crear una banca regional, que se ve
limitada por condiciones localistas restrictivas que imponen los gobiernos y
los supervisores, con lo que se reducen las opciones de la banca
centroamericana para competir con mayores posibilidades de éxito.
El cierre del siglo XX encuentra al mundo construyendo un nuevo
orden internacional, en que incide poderosamente el vertiginoso desarrollo de
la revolución tecnológica, especialmente de la informática y de las
comunicaciones, para conformar el proceso de globalización. En este contexto, cabe destacar:
i) la creación de entidades supranacionales como el Comité de
Basilea, que nació para definir condiciones básicas para los bancos que
operan en el ámbito mundial, especialmente para alinear a Japón, aunque
ahora se procura aplicar en todos los niveles y regiones del mundo, y
ii) el creciente papel fiscalizador del Fondo Monetario Internacional,
que comienza a evaluar el comportamiento del sector financiero sobre
la base de indicadores bancarios de gestión, calidad del marco
regulatorio y capacidades del ente supervisor.
Bancos radicados en desventaja
En esta transición mundial, comienzan a formarse grupos regionales
o aglomeraciones territoriales sustentados en acuerdos de libre
comercio, situación que demanda a empresarios y a gobiernos, como requisito
estratégico, la urgente necesidad de crear condiciones que faciliten la regionalización de
los negocios. Pero, en términos generales, pareciera ser que el sector
gubernamental no logra visualizar y operacionalizar plena y adecuadamente el
requerimiento estratégico de crear el sistema regional de integración financiera
de Centroamérica, carencia que pone en desventaja a los bancos
centroamericanos que desean regionalizar sus operaciones.
En efecto, existe una marcada diferencia en las regulaciones y normas
operativas a que están sometidos los bancos radicados en la región, frente a las que
se aplican a los operadores externos. Esto genera competencia asimétrica,
que discrimina en contra de los radicados. Mientras los bancos no radicados
tienen generalmente, entre otros aspectos, baja regulación y las normas
operativas actúan como guías indicativas, prácticamente no están sujetos a
supervisiones, actúan en paraísos fiscales y no tienen grandes encajes. Por el contrario,
los bancos radicados tienen alta regulación, supervisión directa, complejas
normas que cumplir, pagan impuestos y satisfacen altos requisitos de encajes,
entre otros, con lo que elevan sus costos de operación. Todo esto pone a los
bancos radicados en desventaja para competir con la banca internacional.
Marcos legales y normas asimétricas elevan
costos de operar
También las asimetrías que hay en los marcos legales y normas de operación
en los diferentes países de la región elevan los costos de operar, dificultan
las actividades regionales y acrecientan los riesgos. Todo esto se traduce en
costos innecesarios, que al final de cuentas pagan nuestros clientes y reducen en
la banca su capacidad competitiva para acrecentar su participación en el
mercado o incluso su permanencia en él.
Durante años los centroamericanos han hecho esfuerzos por integrarse como región, pero paradójicamente, después de casi medio siglo de avances, retrocesos y muchas esperanzas frustradas, aún los gobiernos debaten la integración, y lo que es más grave, lo hacen primordialmente con una visión localista, sin dar la preponderancia debida a las amenazas y oportunidades que conllevala globalización. Lamentablemente, para que prevalezca esta situación concurren algunos empresarios que acuden al sector político al ver asediado por la competencia su territorio comercial, para pedir ayuda y bloquear el progreso generado por la libertad de mercado.
Cinco mercados diferentes en todo: elevan costos y reducen competitividad
En este ambiente, tenemos cinco países que siguen soñando con la
integración, que saben de las amenazas que enfrentan y las oportunidades que
pierden, pero increíblemente continúan fragmentados, apegándose a decisiones
que exaltan el número cinco, porque en todo se esfuerzan por ser diferentes.
Cinco diferentes leyes bancarias, cinco diferentes normativas, cinco diferentes
entes supervisores con cinco diferentes enfoques y calidades, cinco
diferentes condiciones para entrar a cada uno de los mercados bancarios, bolsas de
valores, compañías de seguros y fondos de pensiones.
Entonces, ¿qué debe hacer un banco para regionalizar sus operaciones y
que en El Salvador tiene que someterse a una ley de conglomerados
financieros que es por ejemplo diametralmente opuesta a la ley de Costa
Rica? Irremediablemente cumplir con la ley de cada país, con lo que eleva sus
costos de operación. Esto pareciera no importarle a las autoridades reguladoras
y supervisoras, pues ellas no pagan los costos adicionales, lo hace el cliente
en términos de tasas de interés y los bancos, en imagen, porque el origen de
esos costos adicionales siempre queda en la sombra del desconocimiento público.
Más aún, en el caso de las empresas no bancarias, si el cliente no está
dispuesto a pagar en forma de precio el costo adicional, lo asume la empresa
reduciendo márgenes de utilidad, que en buena medida coarta su capacidad de
inversión, reproducción empresarial y el nivel de competitividad para hacer negocios.
En todo caso, es el mismo país y la región quienes pierden competitividad y
de esta forma, capacidad para hacer negocios, limitando sus oportunidades
de crecimiento y de progreso.
Exceso de supervisión pone en desventaja
al país o a la región
Los diversos acontecimientos que han afectado a la banca latinoamericana
en el decenio de los noventa, han conducido a las autoridades supervisoras
y reguladoras a profundizar sus gestiones y condicionalidades que aplican a
las operaciones bancarias. Si bien esto tiene sus ventajas, incluso para los
mismos bancos que como sistema se sienten más seguros, también se debe
reconocer que esto eleva los costos bancarios, con las secuelas descritas anteriormente.
Por esto, es fundamental que la gestión gubernamental y de supervisión
tengan como claro principio de acción que la regulación no debe tender a
multiplicar la iniciativa empresarial, porque toda actividad empresarial "de mercado"
implica riesgo, que se debe necesariamente asumir para ser actor en el mercado.
En consecuencia, cualquier regulación bancaria que pretenda eliminar el
riesgo más allá de lo que demanda la prudencia de este negocio, tiende
peligrosamente a causar inmovilismo bancario, que va contra los intereses del sector, sus
clientes y del mismo país.
Aquí se manifiesta el dilema entre el Estado y el mercado, donde al Estado
le compete la regulación, pero no a costa de penalizar al mercado; mientras
tanto, al mercado le compete la libertad de actuar y de aprovecharla, pero no a
costa de la estabilidad y reproducción del sistema y del bien común. Ambos,
Estado y empresarios, deben internalizar que hoy el mercado es de los
consumidores y la revolución de las comunicaciones, el tiempo virtual, los favorece a ellos,
lo que obliga a obrar cada vez con mayor transparencia y celeridad. De lo
contrario, ellos buscarán a otras instituciones financieras, donde poco a poco el
internet terminará de borrar las fronteras comerciales del negocio bancario y
financiero en general.
Esto último delinea una amenaza para la Región, por el peligro de la
penetración de empresas financieras multinacionales o de competencias que por el
desarrollo tecnológico, apertura de la información y su capacidad financiera no es
viable detener. Por lo tanto, esto nos lleva a una situación ineludible: trabajar
unidos para convertir la amenaza en oportunidad, expresada en pensar y actuar
como Región.
Regionalización demanda adecuados
fundamentos socioeconómicos, culturales, legales y políticos
Para establecer una banca regional y así efectivamente regionalizar los
negocios, será fundamental cumplir con algunas premisas básicas, que permitan
construir un mercado regional que favorezca a todo tipo y tamaño de empresa que
desee operar regionalmente, para de ese modo conquistar, ampliar y ser parte de
un mercado global cada vez más competitivo y demandante.
Se requiere ineludiblemente contar con apropiados
fundamentos socioeconómicos, culturales, legales y políticos, que sean congruentes con
el proceso de globalización y el nuevo orden internacional que lo sustenta. De
lo contrario, será difícil atraer significativamente la inversión extranjera directa
de gran escala, que no vendrá si no observa a cualquier país
centroamericano como la puerta de entrada a un mercado regional, con más de 30 millones
de personas. Por esto, es fundamental que los gobiernos, reguladores,
supervisores y los privados, en acción concertada, generen un cambio de perspectiva,
visión y horizonte del mercado. Esto, demandará medidas concretas, entre las
que destacan:
1) Tomar una firme decisión de abrir sistemáticamente nuestras
fronteras y reducir ordenadamente la injerencia estatal, conjugada con
medidas que faciliten la competencia con libertad responsable.
2) Conjugadamente, hacer esfuerzos para consolidar la democracia
en sentido positivo en la Región, basada en instituciones que funcionen
y sean garantía para todos, que faciliten y dinamicen la integración.
3) Configurar regionalmente un sistema financiero integrado y
moderno, con condiciones, regulaciones y supervisiones por lo menos
simétricas y en lo posible comunes.
4) Construir un sistema monetario común, con una moneda sólida,
de calidad, que permita mirar el futuro con tranquilidad, para invertir
con recursos de largo plazo.
5) Configurar un marco legal armonizado regionalmente, con
instituciones y organizaciones que permitan construir un sólido Estado de Derecho.
6) Establecer las condiciones necesarias para contar con
sistemas contables uniformes, de aceptación universal, aplicados en un
marco de ética profesional intachable, que den transparencia a las empresas
y faciliten los negocios intra e interregionales y/o las capitalizaciones.
7) Invertir agresivamente en capital humano, para que esté en
condiciones de absorber las nuevas tecnologías y responder a las
crecientes demandas de un mundo que evoluciona cada vez con mayor rapidez
y hacer más fácil y equitativa la integración, con altos estándares
de competitividad.
8) Reducir costos de producción y de comercialización para ser
más competitivos, excepto para el factor mano de obra que debe
aumentar su retribución sobre la base de mayor productividad de los
trabajadores, si se desea contribuir con decisión al progreso de nuestros pueblos.
Todo lo anterior debe estar acompañado por un marco de estabilidad
económica, social y política, que implica el uso responsable de la libertad que sustenta
y promueve el sistema democrático, que es compatible con la libertad del mercado.
En este contexto, ayudará sustantivamente a la estabilidad política y social
el uso de la libertad responsable, como mecanismo para reducir la
conflictibilidad empresarial y laboral, dos sectores que son inherentes y núcleo central de
la fuerza, capacidad e ingenio productivo de la sociedad.
La responsabilidad de los banqueros
ante mayor libertad
Los bancos tienen características singulares, que exigen la existencia de un régimen diferente al de cualquier otra empresa, ya que en cualquier sistema, por libre que sea, siempre se tendrá una legislación especial y normas de gestión que regulen al negocio bancario, porque su recurso básico es el dinero que le confían sus clientes, a quienes se deben como instituciones y a quienes el Estado, acertadamente, también busca proteger. Cualquier negocio no bancario, una vez que cumple los requisitos comerciales, legales y de registros que demanda un país, puede comenzar a trabajar con relativa facilidad. Pero para un banco, en adición a lo anterior debe enmarcarse en un orden legal, supervisor y normativo especial.
En estas condiciones es difícil regionalizar los negocios, facilitar la
integración, reducir costos y ayudar a las empresas y comercio a ser competitivos y
ganar nuevos mercados. Para evitar el inmovilismo bancario es fundamental
eliminar el exceso, dispersión y marcada asimetría de leyes, normas y regulaciones
en Centroamérica.
Esto constituye una prueba y exige una alianza centroamericana estratégica
de los sectores gubernamental, empresarial y laboral, para facilitar y dinamizar
la regionalización de los negocios, reducir costos sin sacrificar la
remuneración del factor trabajo y ganar competitividad como países y como Región,
para insertarnos apropiadamente en la globalización, luchando por ser
protagonistas del desarrollo.
Ahora, si se pretende reducir los excesos y dar mayor libertad operativa a
los bancos, entonces también es relevante revisar las condiciones cómo se
tiende, en general, a desarrollar el trabajo bancario y si éste se apega a las
modernas normas de prudencia financiera, definida por la forma cómo se mide el
riesgo, que se acrecienta al incluir nuevos elementos cuando se trata de bancos
que operan en diferentes países.
Una reciente encuesta hecha por la Federación Latinoamericana de
Bancos, FELABAN, aunque con una muestra de bancos de 14 países, plantea que en
el campo de medición de riesgos aún falta bastante por hacer, donde México
y Brasil muestran avances significativos, y más cerca Chile. Luego se
perciben deficiencias que requieren ser corregidas. Por ejemplo, se tiene que de
los bancos encuestados han implantado prácticas sistemáticas:
- En riesgo de crédito, el 54%.
- En riesgo de liquidez, el 65%.
- En riesgo legal, el 57%.
- En riesgo operativo, el 59%.
- En riesgo de mercado, el 54%.
Este último factor de medición de riesgo cobra mayor relevancia cuando
se trata de un banco con operaciones en diversos países, porque detrás de
él están otro número de riesgos a evaluar, que son mayores o que se agregan a
los que normalmente deben enfrentar los bancos localmente, entre los que
destacan los riesgos:
- Cambiarios
- De tasas de interés
- De derivados
- De acciones (sus cotizaciones)
- Del mercado de comodities
- De liquidez
- De "hedging"
- De concentración
Y en cuanto a la concentración, se enfrenta la evaluación de riesgos de
grupos o conglomerados, que requieren una visión consolidada del grupo, mediante la:
- Evaluación de la concentración de riesgos
- Pruebas de stress bajo distintos escenarios
- Evaluación de la correlación de riesgos existentes y probables
- Responsabilidad efectiva de los directivos del grupo
- Evaluación de operaciones que acrecientan el riesgo del grupo, como
son:
- Propiedad accionaria cruzada
- Manejo centralizado de tesorería del grupo
- Garantías, préstamos y otros compromisos entre
empresas del grupo
- Préstamos y riesgos fuera de balance de accionistas del grupo
- Compras o ventas de activos con otras empresas del grupo
- Transacciones para transferir riesgos a otros dentro
del conglomerado
Esto nos muestra que al tiempo que la lista de requisitos para evaluar y reducir riesgos se incrementa, también muchos bancos latinoamericanos tienen un largo camino que recorrer, como contrapartida de menores regulaciones y supervisiones. Pero, también hay que reconocer que, por lo general, los bancos que están preparados para incursionar negocios más allá de las fronteras de sus países de origen, tienden a cumplir de mejor manera con los requisitos de evaluación de riesgos planteados. Consecuentemente, el reclamo por mayores grados de libertad y menores regulaciones y una supervisión que deje espacios para asumir responsable y prudentemente los riesgos, conlleva para los banqueros la necesidad de asumir un compromiso de mayor responsabilidad.
En conclusión, es fundamental crear las instituciones o reglas del juego y
las organizaciones o jugadores adecuados, si se quiere dejar una época de
cambios y lograr un cambio de época. Es requisito ineludible hacer crecer
los fundamentos económicos, sociales, culturales, jurídicos y políticos que
gobiernan una sociedad, si se desea ser partícipe exitoso en el gran juego de la globalización.
Si bien para construir una banca regional se requiere lograr mayor
armonía legal, normativa y supervisora, con menor intervención del Estado, los
privados también tenemos el desafío de generar las condiciones y valores acordes
al mercado como para asegurar su reproducción, de modo de privatizar
las ganancias, pero también las pérdidas. Y para los bancos,
fundamentalmente reducir los riesgos y mantener estrechos vínculos con los sectores
productivos, para mantener un papel preponderante de apoyo al progreso integral de
nuestros países.