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Avances y Perspectivas en
América Latina y el Caribe



JOSE MANUEL LOPEZ VALDEZ
PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN DE BANCOS COMERCIALES
(REPÚBLICA DOMINICANA)

JOSE MANUEL LOPEZ VALDEZ

PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN DE BANCOS COMERCIALES
(REPÚBLICA DOMINICANA)


LA REGULACION Y SUPERVISION BANCARIA PARA TENER UN SECTOR FINANCIERO SANO - VISION DE UN BANQUERO

Antes que nada deseo agradecer al Lic. Flavio Machicado Saravia, Superintendente de Recursos Jerárquicos de este hermoso país de Bolivia, por la deferencia que tuvo al invitarme a compartir con ustedes nuestra visión como banquero, acerca de la regulación bancaria y sus perspectivas para tener un sector financiero sano dentro del marco de este importante Seminario Internacional sobre la "Regulación y Supervisión Financiera: Avances y Perspectivas en América Latina y el Caribe". 1

Nuestra presentación la centraremos en los siguientes tópicos. En primer lugar trataremos de manera general los cambios acontecidos en el sistema económico y financiero mundial, y en particular, en el de América Latina durante gran parte de los últimos 50 años. En seguida, comentaremos el papel de la banca para atender adecuadamente las demandas del mercado y el rol que a nuestro modo de ver le corresponde a los supervisores bancarios. Por último, concluiremos con unas reflexiones finales las que consideramos medulares para tener un sistema bancario sano en nuestros países.

1. Cambios Acontecidos en el Sistema Económico y Financiero.

El siglo que acaba de finalizar ha sido protagonista de importantes acontecimientos políticos, sociales y económicos. En este último campo, los cien años recién transcurridos han visto cómo el pensamiento y el accionar en

1 Celebrado en Santa Cruz, Bolivia, del 14 al 16 de junio de 2000

materia económica ha tenido grandes variaciones, casi antagónicas, presentándose una primera línea divisoria a raíz de la Gran Depresión de 1929.

Antes de la Gran Depresión, el pensamiento y el accionar económico preconizaban, cómo el libre juego de las fuerzas económicas, las leyes de la oferta y la demanda, conducirían a la mejor asignación de los recursos en la economía, a la máxima producción de riqueza y a la mayor satisfacción de las necesidades humanas. Fueron los años del "laissez faire".

Con posterioridad a este dramático acontecimiento se reconoció las limitaciones del mercado para lograr dicha asignación, dando paso a una intervención creciente del Estado en la economía, con la finalidad de contrarrestar dichas limitaciones. El Estado intervino directamente fijando precios, asignando el crédito, realizando las inversiones y produciendo bienes y servicios. Sin embargo, las evidencias existentes demuestran que la intervención estatal tampoco condujo a una óptima asignación de recursos, a un desarrollo económico sostenido y a un máximo bienestar.

Hoy en día asistimos a la necesidad de reorientar las políticas económicas, propugnando una menor participación del Estado en el acontecer económico y una mayor libertad para que las fuerzas del mercado sean el elemento indicativo de la orientación que debe tener la economía. El Estado establecerá el marco legal y regulatorio necesario para que las actividades privadas puedan conducirse dentro de una mayor competencia y eficiencia. En este campo, como bien ha señalado el Dr. Prats Catalá, el consenso que comienza a prevalecer es que el Gobierno pase a estimular la competencia, para favorecer el mejor funcionamiento del mercado, lo que implica revisar el marco regulador y proceder a desregular. 2

En lo que respecta al campo bancario y financiero, durante las últimas décadas del siglo XX han acontecido profundos cambios que abrieron nuevos horizontes para las actividades bancarias.

En primer lugar podemos observar la gran expansión acontecida en los mercados de capitales de todo el mundo, la cual ha venido acompañada de la diversificación y especialización, tanto de los mercados como de los instrumentos que se negocian y las transacciones que se realizan en los mismos. Esta expansión muestra la preferencia creciente del público por el uso de los instrumentos

2 Prats Catalá, Joan "Del Estado Productor al Estado Regulador". Derecho Administrativo y Sistemas de Regulación. Superintendencia de Recursos Jerárquicos. Bolivia. 1999.

financieros que se negocian en las bolsas de valores con relación a los préstamos y a las operaciones tradicionales de la banca.

Concomitantemente se observa un proceso de institucionalización del ahorro que se manifiesta en la canalización creciente del mismo (mayormente privado, proveniente de las familias y de las empresas), hacia diversos fondos bajo una administración privada.

En este proceso han tenido un papel preponderante los fondos de pensiones, seguido por los fondos de inversión.

Este fenómeno ha contribuido mucho a la mayor complejidad financiera existente en los mercados financieros mundiales, los cuales recibieron también un gran impulso como resultado del avance de la integración económica internacional y del mayor flujo de capitales, producto de la liberalización que los mismos han tenido, sobre todo a partir de los años 80.

En segundo lugar, el desarrollo de los mercados financieros está ligado a las innovaciones tecnológicas. Por una parte, el desarrollo en las telecomunicaciones y de la informática han contribuido positivamente a la integración de los mercados y han posibilitado su crecimiento continuo, tanto en el manejo de volúmenes crecientes de operaciones como en la velocidad con que las mismas se llevan a cabo. Por otra parte, el extraordinario avance de las ciencias de las finanzas, con la creación y perfeccionamiento de métodos y modelos matemáticos y estadísticos, ha contribuido a la creación de nuevos productos financieros y al mejoramiento de los existentes.

El tercer elemento que ha coadyuvado a la expansión de los mercados tiene que ver con las transformaciones que han acontecido en los sistemas bancarios. Hasta finales del decenio de los años 70, los bancos que operaban en los países desarrollados experimentaban una pérdida de competitividad, que se reflejaba en una menor participación proporcional en el total del mercado frente a otras entidades que estaban incursionando en el mismo. Este hecho se explica en parte, por la rígida reglamentación que se aplicaba a los bancos, la que impedía que compitieran en áreas más dinámicas de los mercados, y en parte, por la forma tradicional de intermediación bancaria con la que operaban las entidades.3

3 Felaban. "Punto de Vista de Felaban Acerca de las Políticas de Supervisión". Ponencia ante la Asamblea de Supervisores Bancarios celebrada en México, en agosto de 1994.

Es a partir de la década de los años 80 cuando como resultado de la desregulación de las actividades bancarias, los bancos asumen el liderazgo del mercado en nuevas áreas, como por ejemplo, en el desarrollo de los instrumentos financieros derivados. A su vez, estas instituciones se dedican cada vez más a actividades de administración de riesgo, al asesoramiento y a la ingeniería financiera, poniendo sus recursos en la realización de operaciones diseñadas a la medida para atender las necesidades específicas de los clientes.

El impacto de estos acontecimientos empezó a sentirse en América Latina en los últimos 30 años cuando profundos cambios en el acontecer económico sucedieron en los países latinoamericanos.

Hasta la década del 70, el concepto de "crecimiento hacia dentro" apoyado en la ampliación del mercado interno y el proteccionismo, era el norte de la política económica en los países de América Latina. A partir de los años 80, y ante la crisis de la deuda externa por la que pasaron todos los países de la región, las políticas económicas cambian de rumbo hacia un modelo de "crecimiento hacia fuera", que se basa en la creciente liberalización de los mercados, en la desregulación de la actividad económica y en una integración cada vez mayor con los mercados mundiales de bienes, servicios y capitales.

Los países que más han avanzado en esa dirección fueron los que más temprano lograron acceder a los mercados financieros y de capitales en el exterior. Sin embargo, se puede decir que aún queda un largo camino por recorrer, sobre todo para aquellos países que no han logrado avanzar hacia una estabilidad monetaria permanente, llevar a cabo la reforma del Estado y su modernización económica, política y/o social.

En el campo bancario y financiero de América Latina, asistimos a un proceso de liberalización financiera, como parte de amplias reformas económicas y de la variación del papel del Estado en la economía, que tienen como finalidad elevar los niveles de competencia y hacer más eficientes nuestros países para poder competir en un mundo cada día más interrelacionado y más competitivo.

Antes de este proceso existía una alta intervención del Estado, caracterizada entre otras, por su fuerte presencia tanto en instituciones bancarias como en el uso de los recursos financieros del país. En este orden, las tasas de interés eran fijadas por las autoridades monetarias (que al no adecuarse oportunamente cuando la inflación hizo presencia, dio lugar a tasas de interés negativas en términos reales) y se acompañaban de una canalización selectiva del crédito y del establecimiento del nivel del tipo de cambio, al mismo tiempo que existía una débil supervisión bancaria. La intervención pública en una parte significativa de países condujo, entre otros, a un desplazamiento del crédito privado al sector público y a la presencia de un proceso de desintermediación financiera importante resultante de la represión financiera existente.

En términos generales, la liberalización financiera en América Latina se ha estado llevando a cabo dentro de una tendencia bastante común.4 La misma ha estado antecedida por una apertura de la economía al exterior y ha estado acompañada de un programa de estabilización monetaria y fiscal en procura de reducir los niveles inflacionarios típicamente altos en los países latinoamericanos, por una apertura a la inversión extranjera, por la determinación por el mercado de la tasa de interés, por la eliminación de los controles cambiarios, por la promulgación de un nuevo marco legal, tendente al establecimiento de los bancos múltiples o universales con preferencia a la banca especializada y a una mayor presencia de la banca extranjera.

Al mismo tiempo, las Superintendencias de Bancos se han estado fortaleciendo y se han adoptado normas prudenciales y de valoración de los activos bancarios así como las normas de capitalización de Basilea. Es indiscutible que aún nos queda camino por recorrer como lo evidencia la celebración de este Seminario Internacional sobre Regulación y Supervisión Bancaria y sus Perspectivas en América Latina. En este punto creo importante recordar el cantar de Antonio Machado: "caminante no hay camino, se hace camino al andar".

3. La Actividad Bancaria y el Mercado.

La actividad bancaria, como cualquier otra actividad económica, busca atender las demandas y las necesidades de los individuos y de las empresas tal como se manifiestan en el mercado. Ahora bien ¿Qué demandas son esas? ¿Qué quieren los clientes? Las respuestas engloban los siguientes conceptos:
- Calidad e individualización de los servicios.
- Aporte de valor agregado para el cliente.
- Conveniencia.
- Atención ágil, rápida y completa.
- Transparencia.
- Seguridad.
- Responsabilidad ante la comunidad.


4 Gavito, Javier. "La Supervisión Bancaria en América Latina". Charla ante la Vigésimo Octava Asamblea Anual de la Federación Latinoamericana de Bancos, Felaban, celebrada en Perú, en noviembre de 1994.
a) El cliente busca calidad del servicio bancario y exige servicios personalizados que atiendan específicamente a sus necesidades financieras y no se limiten a los productos estandarizados.

b) El cliente debe tener además la percepción de que los servicios que le presta su banco le agregan valor apreciable a su negocio, incrementan su productividad y su utilidad. Quiere que el banco sea su socio, que trabaje por él según sus necesidades. En todo el mundo cada día más los bancos se hacen cargo del asesoramiento económico y financiero de sus clientes, tanto personales como empresariales. La complejidad de los mercados y la celeridad de los cambios muchas veces están fuera de la comprensión del cliente, lo que exige que el banco que disponga de información, pueda hacer análisis, interpretaciones y aconsejar adecuadamente al cliente sobre la administración de sus negocios.

c) Conveniencia.- quiere decir prestación de servicios en el lugar, con el horario y con los medios adecuados a las necesidades del cliente. Servicios remotos a través de la red de Internet, por cajeros automáticos, por teléfono y mediante el establecimiento de mini-oficinas en los grandes centros comerciales, aeropuertos y supermercados, son un ejemplo y una respuesta a la conveniencia que desea el cliente. d) Atención completa con agilidad y rapidez.- El cliente exige que su banco le dé el abanico de servicios disponibles en el mercado, ahorrándole tiempo y recursos. En este sentido y como respuesta, el banco universal se ha vuelto una realidad en todo el mundo.

e) Transparencia.- es sinónimo de ética profesional y personal, de un manejo irreprochable y responsable de los negocios del cliente y con el cliente.

f) La seguridad.- responde por una administración prudente, a una evaluación correcta de los riesgos y de las oportunidades, al desarrollo de instrumentos de protección y a la solidez financiera de la institución.

g) El cliente considera al banco como una institución solidaria responsable frente a la comunidad en que actúa. Lamentablemente, en varias circunstancias, los bancos han sido puestos en la indeseable posición de oportunistas y ventajosos a los ojos de la opinión pública. Eso ha ocurrido especialmente en países con regímenes inflacionarios crónicos y problemas cambiarios importantes. La evidencia ha demostrado que en la generalidad de los casos, el problema no radica en los bancos sino en gobiernos que no logran equilibrar sus presupuestos, perpetuando el régimen inflacionario con todas sus distorsiones económicas y sociales.
Para atender a las demandas reveladas por el mercado, los bancos deben ante todo mantener el foco de su atención sobre el cliente, buscando conocerlo mejor y percibir sus necesidades. Deben prestar servicios de alta calidad a bajo costo. Para ello se exige personal calificado, creatividad, alta tecnología y estructuras livianas y ágiles. Con esta finalidad, en todo el mundo los bancos están haciendo permanentemente grandes inversiones en capacitación del personal y tecnologías modernas.

Por otra parte, debe reconocerse que los bancos actúan hoy en un mercado global, sin compartimentos estancos y que trasciende las fronteras nacionales. Por lo tanto, la internacionalización viene a ser un imperativo del mercado, con ofertas más completas de productos y servicios para el cliente. A su vez, la política trazada por las instituciones debe orientar con claridad la postura ética de sus funcionarios y dirigentes, la línea de comportamiento y la participación que éstos deben tener frente a las cuestiones relevantes para la comunidad en que actúan.

Como hemos señalado, la expansión de los mercados financieros y de capitales y su integración a nivel mundial, implica que una gama cada vez más amplia y variada de activos, que antes se hallaban fuera del ámbito financiero, sean ahora administrados por las instituciones bancarias. Igualmente, la expansión de los instrumentos financieros derivados indica que el potencial para la diversificación y/o la cobertura de riesgos es inmenso, dentro del conjunto de las actividades financieras. Las operaciones relacionadas con los Mercados de Futuros y de Opciones tiende a crecer continuamente, constituyendo un vehículo importante para la administración del riesgo.

Todo lo anterior, incrementa la complejidad técnica y la interdependencia de los mercados financieros, con lo cual muchos argumentan que hoy día existen riesgos sistémicos difíciles de evaluar. O sea, que en el caso de fallar un segmento del mercado, podría ocurrir una reacción en cadena, capaz de implicar al sistema en su totalidad.

Ahora bien, las transformaciones anteriores unidas a recientes crisis financieras como la Mexicana en 1994 y la Asiática a partir de 1997, han dejado clara la

necesidad de que la supervisión bancaria debe ampliar constantemente su capacidad técnica y tecnológica, para acompañar el desarrollo del mercado y de los entes que participan en él.
4. El Rol de la Supervisión Bancaria.
La naturaleza misma de la actividad financiera involucra tres tipos de agentes: el cliente, el banco y la autoridad supervisora. El cliente es y habrá de ser siempre el objetivo que justifica toda la actividad. El banco es el agente responsable de detectar e identificar las necesidades del cliente, movilizando sus recursos para atenderlas. La autoridad supervisora es quien ha de velar por la salud económico - financiera de los bancos, estableciendo las reglas de prudencia y vigilando su cumplimiento. A su vez, dicha autoridad debe actuar como socia del banco en la implantación de las actividades y servicios demandados por el cliente.

Esta asociación es fundamental para que la atención de las necesidades de los clientes y del mercado se logren con eficiencia, a bajo costo y con prudencia. En consecuencia, nos parece que la regulación y supervisión bancaria deben contener reglas sencillas, uniformes y transparentes, que no recarguen los costos y permitan crear nuevos productos y servicios y al mismo tiempo, poseer la agilidad para acompañar al mercado y carecer de burocracias excesivas.

La reglamentación bancaria tiene que ser lo más sencilla posible, evitando normas y reglas de utilidad dudosa que sólo recargan los costos operativos y no traen los beneficios que con su aplicación se pretenden alcanzar. Más aún, teniendo en cuenta la dimensión global de los mercados financieros, es preciso promover la mayor armonización regional posible de las reglas y procedimientos, con miras a facilitar las actividades bancarias multinacionales y promover una competencia más equitativa.

Las disposiciones de los entes reguladores, deben ser aplicadas por el supervisor bancario de manera uniforme, estableciendo clara y transparentemente las reglas a seguir en manuales o instructivos de supervisión que deben ser conocidos, y por que no, elaborados tomando en cuenta la opinión del supervisado. En caso contrario, la experiencia ha evidenciado enfoques diferentes sobre la normativa no solo entre el supervisor y el supervisado sino también entre los mismos supervisores que en un momento realizan la inspección "in-situ" ó entre aquellos que llevarán a efecto en distintos períodos de tiempo. Esta situación conduce a pérdidas, menor eficiencia e incremento de costos, tanto para el supervisor como para los bancos supervisados y por ende para el cliente.

La regulación y supervisión bancaria debe tener agilidad para acompañar las innovaciones y los cambios en los mercados financieros, estando siempre aptas para entender e interpretar las operaciones de los bancos sin tener "a priori" restricciones o prejuicios. No debemos percibir la supervisión bancaria como un medio de encontrar irregularidades o hacer observaciones. El lanzamiento de un producto nuevo, ó aún el perfeccionamiento de un producto ya existente, constituye siempre respuesta a una demanda percibida por los bancos. De manera que esos productos o servicios reflejan necesidades efectivas del sector real de la economía y pueden promover ganancias de eficiencia económica que beneficien a la comunidad en su totalidad.

Anteponer dificultades o sobrecargar ese proceso creativo resulta, por lo general, prescindir de esas ganancias de productividad, no satisfacer oportuna y adecuadamente a la clientela y retrasar el proceso de desarrollo económico.

Para llevar a cabo esas tareas, la inversión permanente en mejorar la calidad y calificación del personal y en tecnología de avanzada, es esencial. Como ya lo hemos visto, los mercados financieros y de capitales se desarrollan en forma acelerada. Todos los días aparecen nuevas demandas y nuevos productos. La creatividad y la innovación han sido la marca de la expansión financiera reciente.

Por último, creo que la supervisión debe ser lo más desburocratizada posible, a manera de no sobrecargar los costos y trabar las actividades bancarias. El foco principal de la actividad de supervisión debería ser el seguimiento y la evaluación de la gestión de las instituciones financieras. Se trata de evaluar la gestión del negocio, lo cual requiere del profesional y un gran conocimiento de la actividad en sí.
5. Reflexión Final.
Antes de concluir, deseo compartir con ustedes la reflexión final que hizo el Dr. Sergio Rodríguez Azuero al comentar los 25 Principios Básicos de Basilea, "Para Una Supervisión Bancaria Efectiva", pues esta reflexión la identifico como el punto medular que aparece en un porciento muy importante de bancos quebrados en nuestros países. Cito: 5

"Se pueden tener las mejores normas, de hecho siempre ha habido normas, y siempre tendremos crisis financieras en el mundo".

5 Rodríguez Azuero Dr., Sergio "Reflexiones sobre los 25 Principios de Basilea". Asociación Bancaria Salvadoreña. El Salvador. Noviembre 1998.

"Todas las normas serán inútiles si nos faltan los hombres. Si queremos proteger a la banca, tenemos que proteger a los banqueros y si vamos a proteger a los banqueros, tenemos que exigir que los banqueros sean profesionales, que puedan incorporar en su actividad cotidiana una estricta ética financiera a los negocios".

A su vez, comparto plenamente el señalamiento del Sr. Robert Marcuse cuando al tratar este tema señala6:

"El verdadero problema reside en la improvisación, tanto de los banqueros como de los supervisores".

"En lugar de examinar montañas de papeles y hacer un enorme número de inspecciones, sería más efectivo que las autoridades examinasen con mayor cuidado los antecedentes y las calificaciones de los ejecutivos que asumen la responsabilidad de dirigir un banco".


De la misma forma que a un banquero no se le permitiría operar a un paciente de apendicitis; no se le debería permitir a personas sin ninguna experiencia en el manejo de un banco, convertirse de la noche a la mañana en el director de una institución bancaria.

El desafío para todos, bancos y supervisores, es el mismo. Al concluir deseo manifestarles nuestra confianza de que juntos, como socios, sabremos servir los mercados financieros y de esta forma contribuir para tener un sector financiero sano.


6 Marcuse, Robert "La Banca Nueva y la Banca de Siempre". Biblioteca Felaban. Colombia. 1996.  

        

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