Superintendencia de Recursos Jerarquicos de Bolivia
 Superintendencia de Recursos Jerarquicos de Bolivia  

La SRJ
El SIREFI
Procedimietnos Administrativos
Publicaciones
Seminarios
Noticias
Contactos
Base de Datos Juridica

Publicaciones         

Avances y Perspectivas en
América Latina y el Caribe



LUIS FELIPE JIMENEZ
EXPERTO DE LA CEPAL

LUIS FELIPE JIMENEZ

EXPERTO DE LA CEPAL

EL DESARROLLO EN LOS MERCADOS
FINANCIEROS Y DESAFIOS PARA LOS ORGANISMOS INTERNACIONALES

Para iniciar mi intervención permítanme felicitar a la Superintendencia de Recursos Jerárquicos, por organizar este evento, por la gran convocatoria lograda. Esta es para mi una feliz oportunidad para encontrar a muchos amigos y también quiero reconocer el cálido recibimiento que nos brindó la ciudad de Santa Cruz, en particular los estudiantes universitarios que nos acompañan y que se han mostrado interesados en este tema.

Entrando al tema de este panel, que trata el desarrollo de los mercados financieros y desafíos para los organismos internacionales, voy a tratar de centrarme justamente en los desafíos para los organismos internacionales, pero refiriéndome a aspectos domésticos de política. Creo que está por demás señalar que en nuestra calidad de comisión asesora de Naciones Unidas, tenemos más cosas que proponer para que lo hagan otros organismos que tienen un papel más bien ejecutivo u operativo

Desde nuestro punto de vista, el problema esencial que enfrenta cualquier sistema financiero consiste el del financiamiento del desarrollo, es decir, el financiamiento de la inversión real y de las transformaciones estructurales orientadas a superar la pobreza. Por supuesto hay otros puntos de vista legítimos, dependiendo de la inserción de los diferentes actores en el sistema financiero. El financiamiento del desarrollo tiene como prerequisitos al menos dos condiciones: una es la estabilidad y la segunda se refiere a la prolongación o al alargamiento de la madurez de los fondos y su canalización efectiva hacia la inversión.
Estabilidad e inestabilidad económica
Sobre el tema de la estabilidad cabe mencionar factores tradicionales de inestabilidad como los choques internos sobre el gasto y la expansión monetaria, las fluctuaciones en la capacidad de oferta por desastres naturales, y shocks externos o fluctuaciones en los términos de intercambio, y en algunos casos también shocks por pujas redistributivas. Todos estos factores han sido extensamente estudiados y varias alternativas de solución han sido mencionadas y discutidas, y la literatura abunda sobre ese tema.

Ahora nos llama más la atención las nuevas fuentes de inestabilidad, que pueden ser algunas internas y otras externas. Dentro de las nuevas fuentes de inestabilidad interna, figuran prominentemente las crisis bancarias por su consiguiente expansión monetaria, y dentro de las nuevas fuentes externas de inestabilidad económica están las crisis por contagio y las fluctuaciones en los mercados financieros internacionales.

Estas nuevas fuentes de inestabilidad cobran vigor o importancia en el contexto de la globalización de la economía, porque no se trata de una globalización pareja sino asimétrica. Lo que se globaliza con mayor rapidez son algunos servicios modernos como las comunicaciones, los servicios financieros y las finanzas. No ocurre lo mismo con el mercado de trabajo, con el ámbito de la seguridad social y la salud, claramente hay un gran desface entre lo que ocurre en los países más avanzados y lo que ocurre en los países más atrasados.

Pasa todo lo contrario en el ambiente financiero, pues lo que ocurre en Asia nos afecta a nosotros con una rapidez mucho mayor a la que ocurría antes, pasa que lo que antes eran noticias remotas, hoy día son noticias cercanas buenas o malas.
Sobre las crisis financieras
En la región las crisis bancarias han dado origen, a partir de la década de los ´80, inclusive desde fines de la década de los ´70, a las reformas estructurales y a los regímenes de regulación y supervisión. No quiero repetir lo ya se ha dicho en este seminario, pero se ha discutido mucho menos sobre los aspectos de contagio y las fluctuaciones en el mercado financiero internacional y cuáles son las respuestas frente a esas situaciones.

En estos momentos existe un gran debate en torno a estos temas y yo quisiera lanzar ideas sobre estos temas, ideas que no son mías y que pertenecen a personas que trabajan en el sistema financiero y en el diseño de políticas, bajo el rótulo de reforma a la arquitectura financiera internacional, personas que están discutiendo un conjunto de orientaciones de política para enfrentar las consecuencias del contagio de las crisis financieras y de las fluctuaciones en los mercados financieros internacionales.

Se parte de un diagnóstico básico no consensuado. El diagnóstico básico es la inadecuación del actual régimen caracterizado por las instituciones del Bretton Woods y por el enfoque económico que a partir de ahí se adopta, cristalizado un poco más adelante en lo que se conoce como el consenso de Washington. La crítica que se hace al actual régimen de prevención de crisis financieras es que es más fácil monitorear aspectos macroeconómicos desde un organismo central, como puede ser el Fondo Monetario Internacional con sede en Washington, que monitorear la gestación de las crisis financieras.

Esto porque es mucho más complicado el monitorear los sistemas financieros, ya que se requiere una mayor cercanía con los países y porque hasta hace poco la naturaleza de las crisis financieras no eran muy bien conocidas.

Hoy día hemos avanzado bastante en su conocimiento y se dice que los enfoques de control de crisis generalmente tienen correspondencia con los factores tradicionales citados anteriormente. Es decir, factores de exceso de gastos, presiones distributivas, shocks externos sobre términos de intercambio. Para ese tipo de crisis existe algún consenso, o algún abanico de políticas más o menos acertado, respecto a cómo prevenirlas y cómo enfrentarlas. No existe, sin embargo, un consenso claro de cómo prevenir y manejar las crisis financieras externas.

Se dice que el enfoque económico básico que subyace en la prevención tradicional de crisis se equivoca respecto de la naturaleza de las crisis financieras, como es el caso del enfoque de Joseph Stiglitz (hasta hace poco economista principal del Banco Mundial), que destaca que el instrumental económico que se utiliza para analizar el mercado de las papas o de las manzanas no es aplicable al mercado financiero, que el mercado financiero más bien se rige por otro tipo de movimientos, de lógica, donde la tasa de interés no es aquel precio que vacía el mercado logrando el equilibrio entre la oferta y la demanda, sino que más bien los mercados se caracterizan por operar bajo un régimen de restricción o de racionamiento crediticio, y que los mercados financieros son muy propensos a estar afectados por oleadas de expectativas y pánicos.

Oleadas de expectativas que no es lo mismo que información. Muchas veces se habla de "seamos más transparentes en la generación de información", pero la verdad es que podemos generar una información y controlar la generación de la información, lo que no podemos controlar es cómo esa información debe ser interpretada, y eso se trasforma en oleadas de expectativas que pueden generan crisis financieras. Los mercados financieros se caracterizan por este tipo de comportamiento y poca es la similitud con el comportamiento del mercado de papas.
Prevención de las crisis
Ahora existe cierto consenso en introducir modificaciones necesarias en la arquitectura financiera internacional, vale decir en el rol que deben jugar el Banco Mundial, el Fondo Monetario y una serie de instituciones subregionales, modificaciones que solamente se van a lograr a través de un consenso en el largo plazo. Creo que va a pasar un buen tiempo antes de que contemos con una estructura financiera internacional apropiada para hacer frente a la nueva naturaleza de las crisis.

En consecuencia, en el corto plazo resulta recomendable la adopción de algunas medidas preventivas de las crisis. Hoy se enfatiza de que la prevención de la crisis externa debe ser el principal mecanismo, la principal herramienta por cuanto sus soluciones son muy caras y realmente aún no existe consenso respecto de cómo enfrentarlas. Por ejemplo, cuando comenzó la crisis en Asia se recurrió a incrementos en las tasas de interés, lo que más bien agravó la crisis. Esta receta, que forma parte del bagaje tradicional para enfrentar crisis en los países, originadas en excesos de gastos, no opera bien para las crisis financieras.

En el intervalo se ha logrado un cierto avance en ciencia económica, si lo podemos llamar así, en lograr un consenso, verificado empíricamente, respecto de cuál es el conjunto de políticas más apropiado para prevenir este tipo de crisis. Aún son ideas en discusión y se indica como la principal política de corto plazo para prevenir crisis el controlar los flujos del capital externo, particularmente los flujos de corto plazo.

En todas las crisis recientes se ha apreciado que antes de las crisis ha existido una importante acumulación de créditos externos y, simultáneamente, un acortamiento de su madurez.

Este aspecto se cita como uno de los factores de incubación de la crisis que, a su vez, tiene una serie de efectos sobre la macroeconomía interna que tienden a deteriorar la crisis, entre ellos la revaluación real de la moneda con la pérdida de competitividad de los sectores transables y el consecuente déficit externo en cuenta corriente, que posteriormente requiere para su corrección una devaluación y eso empeora la calidad de la cartera, que a su vez rebota finalmente en una crisis financiera. Entonces el control de los flujos de capitales, particularmente de los de corto plazo, aparece como una de las recomendaciones importantes.
Mecanismos de control de flujo de capitales
Para ejecutar este mecanismo hay diferentes formas y herramientas que fueron intentadas: la primera, que ha sido hasta ahora la más frecuente en América Latina, fue de los encajes a la entrada, es decir que un cierto porcentaje de los flujos de corto plazo quedan encajados sin remuneración en el Banco Central.

Desde luego, aquí hay ciertos problemas para hacer esta política efectiva y el principal tema es asegurar que efectivamente se este aplicando el encaje a todos los flujos de corto plazo y que los flujos de corto plazo no se disfracen como de largo plazo. Se puede decir que donde ha habido la capacidad de hacerlo esta política ha exhibido cierta efectividad. Es el caso de Colombia y el de Chile.

Se observa en esos dos casos que, en general, así como en otros casos en el mundo, el flujo total de capitales no se ve afectado, pero sí su composición si se ve afectada y se aprecia un aumento en la participación de los flujos de largo plazo. Es decir, desde el punto de vista de una menor exposición a la variabilidad de las condiciones financieras externas, esta herramienta podría tener un efecto positivo, siempre y cuando su aplicación sea factible, es decir no haya evasión.

La segunda es sobre los controles de la salida. La verdad es que los controles de salida de capitales han estado presentes en nuestros países durante mucho tiempo y en la mayoría de los casos no han resultado muy efectivos. Sin embargo, Malasia recientemente los utilizó efectivamente en forma transitoria, logrando contener la crisis que se estaba desarrollando. Por supuesto, esto es más que una herramienta de prevención de crisis, por cuanto controlar la salida desincentiva la entrada; más que una herramienta de prevención de crisis es una herramienta de contención de crisis, de evitar que la crisis sea más grande.
Medidas prudenciales
Han habido algunas herramientas de carácter más prudencial que son muy importantes. Se refieren a los límites del endeudamiento bancario externo. Personalmente no llego a entender este mecanismo en su verdadera dimensión, pero se refiere a que existen, por lo general, garantías implícitas que hacen que los sectores bancarios domésticos tiendan a sobre-endeudarse en moneda extranjera y, al mismo tiempo, los proveedores externos tiendan a sobreexponerse en un país por cuanto perciben que, de todas maneras, su préstamo va a ser garantizado por el Estado y que lo van a recuperar.

Se han tenido en el pasado experiencias que indican que eso efectivamente ocurre, en consecuencia, para evitar la sobreexposición, es recomendable limitar el endeudamiento bancario externo.

Otra medida de carácter prudencial, muy conocida por cierto, es no sólo evitar un descalce en monedas de los bancos que captan recursos externos, sino que también se debe propender a reducir el descalce en monedas de los clientes a los cuales se destinan esos préstamos.

Si solamente se evita el descalce a nivel de los bancos se puede transferir todo el riesgo hacia el sector comercial, y es por eso que ahora algunas Superintendencias no solo reciben información de los bancos acerca de su posición externa, sino que además están tratando de monitorear la posición externa de los clientes de esos bancos.

También se habla de la necesidad de monitorear, y en ocasiones de controlar, el endeudamiento de las corporaciones extrabancarias que logran acceso directo a recursos externos. Uno, porque por lo general esas corporaciones son muy grandes en comparación con las economías de nuestros países, y dos, porque puede existir también una situación de sobreexposición ya que muchas veces estas corporaciones son demasiado grandes como para que el Estado las deje caer sin tener consecuencias graves para el resto de la economía, y aquí encaja el tema de la supervisión consolidada.
Políticas de manejo de las reservas internacionales
La segunda línea en materia de prevención de crisis se refiere a reforzar las políticas de manejo de reservas internacionales. Si se analiza la literatura sobre estos temas, se puede ver que la mayoría de las crisis externas tenían los orígenes tradicionales que ya conocemos, por esto es que las recomendaciones se refieren a la política de reserva, recomendaban el seguimiento del indicador reservas/importaciones, y recomendaban tener alrededor de seis meses de importación como mínimo, con el fin de hacer frente a posibles shocks externos o excesos de gastos, y se estimaban que seis meses de importaciones permitían el adoptar las medidas necesarias para corregir el desequilibrio.

No obstante, y justamente por esto de la asimetría de la globalización, los países están bastante más expuestos a las fluctuaciones de los mercados financieros externos y en consecuencia se recomienda tener el indicador reservas/deuda de corto plazo. Es decir, la deuda que se vence dentro del año en curso, en un nivel superior a 1 (uno).

Análisis recientes señalan que este indicador tendría un nivel deseable de 1 (uno) si los países exhibieran un superávit en cuenta corriente. Es decir, si estamos en un déficit de cuenta corriente requerimos una razón de reservas o de deuda de corto plazo mayor a uno, especialmente si la economía en su parte de cuenta de capitales está muy integrada al sistema financiero, porque en esas condiciones las reservas son altamente volátiles, y se puede tener reservas por un año y perderlas en un mes, sobre todo cuando se intentan defensas de regímenes cambiarios que están fuera de niveles cambiarios, que están fuera de línea, es decir, tipos de cambios reales muy bajos.

En tercera línea, tenemos la reservas M2*, es decir, el dinero ampliado tomando en cuenta circulante, depósito a la vista y depósito a plazos, por cuanto estos son los activos que en el corto plazo están en condiciones de ser utilizados con mayor rapidez para organizar un asalto en contra de la moneda.

Otra medida política que se ha propuesto y que entiendo, según escuchamos ayer del presidente del Banco Central de Bolivia, ya está siendo implementada en algunas partes es el requerimiento de reservas internacionales a los bancos.

De esa manera no solo el Estado tiene que tener reservas para hacer frente a fluctuaciones en la condiciones externas, sino también los bancos. Esta situación alivia una carga costosa al Estado. En un estudio reciente se estima que con una probabilidad del 35%, en el curso de 10 años cualquier país pueda enfrentar un severo shock externo. En consecuencia, se estima que un país típico de Latinoamérica requeriría tener reservas del orden del 10% de su PIB. Si consideramos el spread que existe entre la captación y colocación de reservas,

* M2: Billetes y monedas en poder público. Depósitos a la vista. Cuasi Dinero

entonces se estima que el costo de tener reservas es alrededor del 1% del producto, lo que es elevadísimo. Por estas razones este costo debe ser compartido entre todos los agentes que generan o que participan en la vulnerabilidad externa, en lo que se destaca el sector financiero.
Contratación de líneas de crédito contingente
Tenemos otra orientación, que ha sido empleada en Latinoamérica especialmente por Argentina, y es la contratación de líneas de crédito contingente con bancos privados internacionales. Estas líneas de crédito contingente lo que hacen es establecer el derecho del país a obtener reservas bajo ciertas condiciones muy restrictivas a una cierta tasa de interés. Desde luego tiene un costo pero, aparentemente por lo menos hasta antes de la crisis asiática, ese costo era inferior al costo de tener reservas.

Argentina logró establecer líneas de crédito contingente por más de 6.000 millones de dólares y eso le ha permitido enfrentar exitosamente fluctuaciones externas (una vez que se tiene una línea contingente no es necesario recurrir a ella, basta con que los agentes externos sepan de que uno tiene ese respaldo para disuadir un ataque en contra de la moneda). En el caso de México, que también estableció líneas de crédito contingente de alrededor de 2.000 millones de dólares, estas fueron utilizadas, a pesar de las protestas de los bancos, con el objetivo principal de disuasión de la crisis, es decir disuasión de ataques a la moneda.

Recordemos de que la naturaleza del sistema financiero es propensa a dejarse arrastrar por estos comportamientos en cascada. Los temas anteriores, me refiero al control de los flujos de corto plazo y al tema de las reservas, son aspectos internos. Ahora voy a pasar a las dimensiones internacionales de la prevención de crisis. Aquí se ha mencionado muchas veces al super supervisor, es decir al ultra supervisor o ultravisor, y por encima el supernacional, que se encargaría de hacer un seguimiento de la solvencia de los sistemas financieros. También se habla del establecimiento de un prestamista en última instancia y más recientemente, ayer lo escuchamos en CNN, se está discutiendo el fortalecimiento de organismos regionales de financiamiento.

Es decir, versiones locales o regionales del Fondo Monetario Internacional. En este caso en Latinoamérica tenemos el ejemplo del Fondo Latinoamericano de Reservas, que también podría operar contratando líneas contingentes con el fin de allegar recursos si es que llegara el caso.

Esto tendría la ventaja de es un organismo mucho más cercano a los países, lo que elevaría el compromiso político de los países por cumplir con los créditos otorgados. Ahora el gran problema que enfrentan los organismos regionales, es lo que se llama técnicamente la coalianza de los shocks que tienden a ser positivos, es decir, cuando hay un shock positivo en Venezuela también suele haber un shock positivo en Colombia porque los dos tienen petróleo. Sin embargo, por las mismas circunstancias, si empeora Venezuela también empeora Colombia, por lo tanto la cantidad de recursos necesarios para atender a los dos países podría ser muy elevada.

Todo lo dicho son ideas que están siendo ventiladas en la discusión internacional. Espero que en el futuro tengamos más luces sobre los mejores caminos a seguir.  

        

Hecho en La Paz - Bolivia por ®Khainata