DERECHO ADMINSTRATIVO Y SISTEMAS DE REGULACION
Discurso de Inauguración
DERECHO ADMINISTRATIVO Y ESTADO DE DERECHO

DISCURSO DE SU EXCELENCIA,
Gral. HUGO BANZER SUAREZ, PRESIDENTE DE BOLIVIA, EN LA INAUGURACIÓN
DEL SEMINARIO, LEIDO POR EL SEÑOR MINISTRO DE LA PRESIDENCIA,
DR. FRANZ ONDARZA LINARES.
Entorno Global y desarrollo
democrático
En los últimos años del presente siglo, la humanidad
vive el vertiginoso desarrollo de la ciencia y la tecnología,
especialmente en el campo de la informática, en el contexto
de globalización y la virtual eliminación de barreras
económico-financieras y las fronteras físicas y
sociales.
Con la internacionalización de la economía, los
capitales y demás factores de la producción, ahora
pueden fluir libremente entre los países, en busca de
oportunidades de inversión, para lo cual es necesario
una adecuada estabilidad jurídica e institucional en el
ámbito nacional e internacional.
Pero, lo más importante, es que este acontecer, que involucra
a todas las sociedades del mundo, en América Latina se
desarrolla en el marco de la democracia como forma de gobierno
y de la economía de mercado como modelo socioeconómico.
Democracia, que se afianza cada día en la conciencia de
los hombres y mujeres de nuestros pueblos, como la única
manera de convivencia y organización social. Democracia
que progresivamente permite la efectiva participación
de los ciudadanos en las decisiones, respecto a su presente y
futuro y que, al fortalecerse, hace más transparente y
posible la fiscalización de los actos públicos.
Democracia que no sólo es un sistema político-institucional,
sino un sistema de vida para el hombre que protege su libertad
y su dignidad.
Economía de mercado que superó el modelo del estatismo
y de su paternalismo en la economía, permitiendo al ciudadano,
como lógica consecuencia del sistema democrático,
ser el protagonista de su destino, basándose en su propia
voluntad, esfuerzo e iniciativa personal.
Por estas razones, es preciso que la sociedad desde sus mismas
bases, encuentre formas de fortalecer la democracia y de prevenir
las injusticias sociales, que se originan a consecuencia de una
inadecuada actuación del Estado y de una excesiva acumulación
de privilegios en pocas manos.
Nuevo papel del Estado
Con estas premisas, no cabe duda que es necesario postular un
nuevo Estado, que juegue un papel fundamentalmente formulador
de políticas públicas, normador y regulador de
la economía y de las actividades de los miembros de la
sociedad, buscando el bien común y garantizando, al mismo
tiempo, un equilibrio entre el poder público y el efectivo
ejercicio de los derechos ciudadanos. Aquí es donde reside
la verdadera característica del tipo de Estado y sociedad
que desea tener cada país, cuya construcción solamente
es posible con el concurso de sus habitantes.
Lo anterior implica una amplia predisposición de todos,
para concebir y aceptar la importancia de convivir en una sociedad
donde tenga plena vigencia el Estado de Derecho, que esencialmente
significa la subordinación de la administración
pública al ordenamiento jurídico.
La conformación de este nuevo Estado, requiere de un largo
proceso de aprendizaje y de cambios de actitud y comportamiento
por parte de los servidores públicos, acostumbrados a
un papel de meros ejecutores de acciones o tareas que siguen
siendo llevadas a cabo, en algunos casos, por ausencia de actores
sociales privados o, en otros, por meras concepciones estatistas.
El gobierno, con este propósito, ha diseñado un
esquema de gestión pública, en el que, al nivel
de la estructura ministerial, se conciben dos esferas claramente
definidas: una esencialmente política, que corresponde
al nivel de Ministros y Viceministros, y otra, básicamente
técnica, que corresponde a los Directores Generales y
Servicios Nacionales, cuyos miembros deben tener la garantía
de pertenecer a la carrera administrativa.
En el campo de la descentralización, también hemos
concebido una estructura, en la que al margen de fortalecer el
Municipio como administradora de acciones importantes como la
salud, educación y gestión social, se ha definido
a las Prefecturas de Departamento como los brazos ejecutores
de las acciones operativas del Poder Ejecutivo, a través
de los Servicios Departamentales.
Sin embargo, no basta una adecuada organización, también
es fundamental que la administración pública desarrolle
sus actividades con respeto y estricto sometimiento a la Ley,
garantizando una gestión idónea, transparente y
efectiva, buscando el mejor interés público, con
estabilidad institucional y con la puesta en práctica
de procedimientos administrativos claros y comprensibles para
todos.
Derecho Administrativo y Estado de Derecho
La estabilidad institucional, sólo será posible
a través de la vigencia de un Estatuto del Funcionario
Público, que establezca claramente los derechos y deberes
de los servidores públicos, para lo cual es necesario
también un cambio de cultura, tanto del propio funcionario,
como de la comunidad en general que todavía tiene una
percepción basada en las prácticas del pasado.
La formula es simple: el Estado tiene que cumplir y hacer cumplir
la ley, y esto incluye al funcionario público antes que
a nadie, mientras que el actor social privado puede hacer todo
lo que la ley no prohiba. Objetivo que, en gran medida, podrá
ser alcanzado con la aplicación de los preceptos del Derecho
Administrativo, definidos como el conjunto de normas que orientan
y dirigen relaciones entre las instituciones del Estado y, a
su vez, de éstas con la población en general.
También tenemos que erradicar el pesimismo y la prédica
demagógica, con el fin de que los miembros de nuestra
sociedad asuman su cuota de responsabilidad en la construcción
del nuevo Estado, cumpliendo con las normas y participando proactivamente
en su conformación y desarrollo, pensando en el bien común
antes que en su interés particular.
Esta transformación que demanda la realidad económica
vigente en la mayor parte de las sociedades de nuestro planeta,
con amplias repercusiones sociales, recién lentamente
esta siendo asimilada y analizada en su verdadera dimensión.
Nueva realidad que debe ser encausada dentro del camino de la
justicia social y la justa distribución de la riqueza,
como principio esencial de la convivencia social.
Aunque la Asamblea de las Naciones Unidas en su reunión
de 10 de diciembre de 1948, dentro de los principios de la Declaración
de los Derechos del Hombre ya lo proclamó, se avizora
recién como una real perspectiva a futuro próximo,
la estructuración de un "Estado Social de Derecho"
cuya organización, su capacidad de servicio y la asistencia
de seguridad colectiva, estará orientada a resolver los
problemas estructurales de nuestra sociedad.
En este sentido, el Derecho Administrativo, como instrumentos
de ejecución, juega un papel preponderante, regulando
las relaciones entre el Estado, como ente gestor de la administración
pública, y los ciudadanos.
Sistemas de Regulación
El tránsito hacia una economía desregulada, en
una sociedad como la boliviana, con tantos problemas de tipo
estructural, no es sencillo. Por una parte, se necesita la presencia
de empresarios con una visión de largo plazo, que sepan
asumir los riesgos del mercado, más aún cuando
éste es imperfecto e incipiente. Por otra parte, tenemos
que hacer un gran esfuerzo en capacitar nuestros recursos humanos,
para obtener mayores niveles de productividad y competitividad
económica, tanto interna como externa.
Las empresas estatales que han sido sustituidas por inversionistas
privados, en la mayoría de los casos operan servicios
básicos de carácter público, dirigidos a
una población de reducidos ingresos y economía
marginal. Lo que plantea un nuevo desafío para el Estado
y la sociedad, que no solamente debe regular estas actividades,
sino contribuir a que los agentes económicos realicen
los esfuerzos e inversiones necesarias para reducir sus costos
y expandir su cobertura en favor de la mayor parte de la población,
en condiciones sociales aceptables.
En este marco, están surgiendo con fuerza nuevas instituciones
que deben velar por la adecuada aplicación de la justicia
y del poder público, así como de la regulación
y supervisión de las actividades económicas principalmente
monopólicas y financieras.
En consecuencia, la regulación y supervisión en
el terreno económico y financiero, forman parte importante
de la Gobernabilidad, definida como la capacidad de administrar
una sociedad manteniendo equilibrios de los diferentes factores
de poder, dentro de principios de justicia y equidad. La Gobernabilidad,
es una forma de alcanzar el bien común que es el bien
de todos y de cada uno de los ciudadanos.
Debido a las atribuciones conferidas por Ley, las entidades de
regulación y supervisión realizan acciones que
antes eran privativas de los Ministerios del Poder Ejecutivo
y están protegidas de las presiones políticas circunstanciales
por ser instrumentos institucionalizados, enmarcados en procedimientos
administrativos claros que permiten cumplir con sus objetivos,
que en última instancia deben perseguir la protección
del consumidor final y del ahorro interno, en el caso del sector
financiero.
El Estado de Derecho no significa solamente la preminencia de
la juridicidad, sino también garantizar la capacidad de
defensa del ciudadano frente a los privilegios del Estado. Con
este propósito, en nuestro país contamos con los
sistemas de regulación como instrumentos que garantizan
la libre competencia, evitando, como dice nuestro ordenamiento
jurídico, los actos que la impidan, restrinjan o distorsionen
y, en otros la solvencia de las entidades financieras o el adecuado
control de la explotación de recursos naturales renovables.
Es importante destacar que los Sistemas de Regulación
actúan en el ámbito de su jurisdicción y
competencia, ejercitando el Derecho Administrativo y cuentan
con una instancia superior de competencia administrativa para
el conocimiento de los recursos jerárquicos o de apelación
a la que tienen derecho las entidades supervisadas y los usuarios
como medios de defensa, contra las resoluciones administrativas
dictadas por las distintas superintendencias sectoriales.
Se trata de las Superintendencias Generales y de la Superintendencia
de Recursos Jerárquicos, que son órganos que actúan
con independencia de criterio y capacidad para resolver los recursos
administrativos como una verdadera instancia de puro derecho.
Distinguidos participantes:
A nombre del Gobierno Nacional y del Excelentísimo
señor Presidente de la República, tengo el agrado
de inaugurar este seminario organizado por la Superintendencia
de Recursos Jerárquicos y el Instituto Internacional de
Gobernabilidad, en el que se debatirán aspectos esenciales
del Derecho Administrativo y de los Sistemas Regulatorios, como
instrumentos esenciales en la administración del nuevo
Estado y de la gobernabilidad.
Les deseo éxito en las actividades que desarrollaran,
al tiempo que doy la bienvenida a los expositores y asistentes
del exterior, cuya experiencia será valiosa para los bolivianos.
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