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DERECHO ADMINSTRATIVO Y SISTEMAS DE REGULACION


Discurso de Clausura:
"Derecho Administrativo y Democracia"

DISCURSO DEL SEÑOR PRESIDENTE DE LA HONORABLE CAMARA DE DIPUTADOS, LIC. HUGO CARVAJAL DONOSO, EN LA CLAUSURA DEL SEMINARIO 

Uno de los grandes debates que se llevan cabo hoy en el mundo y especialmente en las democracias latinoamericanas está referido al rol que debe tener el Estado en un régimen democrático, tema que debe orientar absolutamente todas las reflexiones y todos los trabajos desde diferentes ángulos y desde diferentes puntos de vista.

En este Seminario sobre "Derecho Administrativo y Sistemas de Regulación" se ha podido apreciar en las diferentes disertaciones, llenas de un gran bagaje de experiencia todas ellas, que estamos en los umbrales de un nuevo milenio y de una nueva etapa de cambios en los diferentes aspectos de la vida nacional.

A lo largo de este seminario, muy importante por cierto, se ha insistido mucho en la conveniencia de proseguir el proceso de reformas y ajustes al sistema regulatorio existente en nuestro país, alguno de cuyos componentes son de reciente data, como respuesta al proceso de modernización que vivimos y más aún en la combinación de lo que significa el Derecho Administrativo y el Sistema Regulatorio que empieza a institucionalizarse.

Es importante recalcar que los cambios y ajustes sugeridos en el transcurso de este evento son producto o consecuencia de otra necesidad más perentoria que está vinculada con la nueva reforma constitucional en democracia, reforma constitucional que debe tener objetivos claramente delineados para que no sea traumática y pueda viabilizar adecuadamente un nuevo tipo de Estado.

Actualmente vivimos en Bolivia las etapas finales de lo que se denomina o denominó el Estado de la Revolución Nacional, por lo que comenzamos a advertir los nuevos requisitos o nuevas necesidades que tiene el Estado de la democracia.

En el Estado de la democracia, de nuestra joven democracia -que según algunos se inició en 1982 y, según otros como yo, se inició en 1978-, de 20 años de vigencia han surgido varias dudas, preguntas e incertidumbres especialmente sobre las falencias que tienen nuestras Instituciones que, a mi criterio, emergen del hecho que Bolivia nunca tuvo un verdadero sistema político democrático.

Resulta que ahora, por primera vez en nuestra vida republicana, estamos construyendo participativamente un sistema político democrático; es decir, que recién vamos a tener un verdadero sistema político democrático.

Recuerden que antes de 1952 en nuestro país existió el llamado Estado de la oligarquía de comienzos de este siglo, que era una democracia restringida, privilegiada y cerrada que, por supuesto, no permitía ni análisis ni reuniones de esta naturaleza para delinear lo que deberían ser las instituciones, cuál su contenido y menos lo que debería ser el Derecho Administrativo. Es importante considerar que en ese momento no había un verdadero sistema político democrático.

Lo mismo ocurrió durante el Estado de la Revolución Nacional, que no era pluralista, era un Estado monopartidista, unipartidista, por lo tanto hegemónico y no permitía el debate. Quien debatía iba a un campo de concentración, era inmediatamente relocalizado o violentamente reprimido. Lo paradójico es que había una democracia, había una gran insurgencia, las masas en las calles, una gran participación social, pero con restricciones, sin mecanismos que pudieran canalizar adecuadamente las ganas de participación que tenía la sociedad.

Es decir que en esa Revolución Nacional, lo que ocurrió en los hechos fue que la sociedad emergió de una manera tan rápida que la clase dirigente de ese momento no tuvo la capacidad de generar los mecanismos para posibilitar y canalizar una participación de la sociedad en el ordenamiento del Estado y de sus instituciones. Por eso tuvimos un híbrido de Estado dual, centralista, burocrático, hegemónico en lo político, y con gran apoyo popular en lo social. Creo que muchos de ustedes lo han vivido y no necesito contarles más, pero es importante recordarlo para que los jóvenes no repitan la historia.

El Estado actual, este Estado de la democracia, es el primer Estado que quiere efectivamente construir un sistema político. Por primera vez tenemos varios partidos políticos conviviendo y compitiendo en democracia y, por lo tanto, hablando entre nosotros. En los comienzos el trato entre oficialismo y oposición era de una manera cavernaria, pero después, a partir de 1985, la democracia es pactada. Cosa que efectivamente ha asombrado a muchísimos analistas de América Latina y de otras latitudes del mundo, en sentido de que los bolivianos, de haber sido unos grandes alboroteros, unos grandes levantiscos, unos grandes confrontadores y conspiradores, pasemos de esa cultura de la confrontación a la cultura de una democracia pactada.

Dichos analistas están hasta cierto punto asombrados de que Bolivia, de ser uno de los países más inestables política y económicamente en el pasado reciente, sea actualmente uno de los países más estables de la región.

Y eso es sano, porque va a permitir que, efectivamente, nuestra democracia pueda desarrollar aquellos factores y elementos que son positivos y necesarios para avanzar. Por eso es importante subrayar que lo que ahora le compete desarrollar a nuestro país es la institucionalidad.

Hemos logrado superar problemas e iniciar algunas tareas que son importantes, como la estabilidad política, con la cual logramos estabilidad económica. Si no hay sistema político no será posible construir un Estado en democracia que sea capaz de construir, de articular un tejido institucional que lleve adelante un desarrollo de la calidad de la democracia y, por supuesto, ello ha de significar una mejor calidad institucional y mejor calidad de vida para los ciudadanos.

Hay muchas cosas que quisiera remarcar como sociólogo. He vivido y he trabajado en el aparato estatal. Como dijo alguna vez José Martí: "he vivido en el monstruo, he vivido en sus entrañas". Y es cierto: hay que vivir en él para conocer las entrañas del Estado burocrático. Es importante también vivir en un partido político, reflexionar desde el partido político y desde la política para que, los que tienen responsabilidades en las instituciones, en la política, en el Poder Legislativo y en el Poder Ejecutivo desarrollen, de manera coordinada y concertada, acciones que vayan a perfeccionar nuestro Derecho Administrativo en Bolivia.

Por eso yo saludo la oportunidad de este evento, y soy un firme convencido de que si no perfeccionamos la gestión estatal, la matriz vertical y horizontal de gestión en Bolivia; si no articulamos los pisos del Estado Nacional, los niveles central, departamental y local actualmente desarticulados; si no tenemos organismos reguladores efectivos menos podremos hablar de un Estado que quiera ser facilitador o coordinador en democracia.

Por eso el Estado de la democracia es lo que nosotros queremos construir. Me alertaron y escuché también esta mañana en Radio Fides a uno de los exponentes, me refiero a Joan Prats, quien afirmó que uno de los errores que no debemos cometer nunca en democracia es copiar y calcar normas externas.

Esto es verdad porque en ese sentido nosotros, los bolivianos, tenemos un escarmiento muy grande de inestabilidad institucional en los municipios. Este es un resultado que copiamos caprichosamente de una experiencia externa llamada "voto de censura constructiva".

Por supuesto, cuando una norma la extrapolamos y la traemos al país, sin tomar en cuenta las circunstancias en que se gestó, cómo se ha desarrollado, en qué ámbito institucional, político y cultural surgió; y la copiamos en Bolivia, pensando que también ha de funcionar adecuadamente, pero estamos equivocados. Puede ser un remedio pero no es aconsejable actuar de esa manera.

Es importante consecuentemente, para la construcción de un Derecho Administrativo, educar a nuestra gente, perfeccionar a nuestros técnicos, especializar a nuestros profesionales para que vayamos perfeccionando nuestras instituciones. Es bueno analizar la legislatura comparada, pero no copiar de manera mecánica algunas experiencias extrañas, sino adecuarlas a nuestra realidad y, en ese proceso de adecuación están las proposiciones que ustedes hagan, recoger las experiencias positivas que pueden ustedes haber vivido.

Con el SIRESE y con el SIREFI hemos actuado, hemos trabajado, mal o bien, pero hemos trabajado. Se tienen experiencias y debemos nosotros recoger esas experiencias para irlas perfeccionando gradualmente. Ese es el criterio. Nada cambia de la noche a la mañana, pero debemos actuar en forma puntual y en el momento histórico preciso.

La democracia nos está exigiendo perfeccionar a nuestras instituciones para servir mejor al ciudadano. Nos exige desarrollar una cultura democrática y política, y también desarrollar una cultura institucional. Y por eso me inscribo en la lógica de que debemos actuar con creatividad, pero bajo la máxima de un filósofo que señalaba que los cambios no deben ser tan lentos que nadie los perciba, pero tampoco tan rápidos que nadie los entienda.

Esto significa que estamos obligados a marchar al ritmo de democracia pactada y en el marco de la absoluta concertación entre todos los actores de este país, los cuales efectivamente quieren resultados concretos, políticas concretas en beneficio de la gente y del ciudadano.
 

        


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